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martes, 5 de enero de 2010

Kirsty Hawkshaw - Reach For Me Lyrics

Kirsty Hawkshaw - Reach For Me Lyrics

lunes, 4 de enero de 2010

Te mire por tanto tiempo
grite tu nombre
no se que mas puedo decir.

Puedo volver atrás con cada risa
pero ya no quiero volver allí.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

ya se ni con que soñar:(

Que debo hacer
cuando ya no se que pensar?
¿Y que hago
cuando ya no puedo ni soñar?
Cierro los ojos
lo unico que veo es oscuridad
Antes cada vez que los cerraba
e incluso sin hacerlo veia felicidad
Ahora lo unico que veo
al intentar dormirme
es la immensidad
¿Y que debo hacer
cuando ya ni me queda la seguridad?
Ahora se que no hay probalidades,
 que nunca las hubo,
que ya no las hay,
ya nisiquiera tus tristes recuerdos
me traen la paz.

martes, 29 de diciembre de 2009

Los tres besos de jacob y bella en eclipse

—N...

Estampó sus labios contra los míos, silenciando mi protesta, mientras me sujetaba la nuca con la mano libre, imposibilitando cualquier conato de fuga. Me besó con ira y violencia. Empujé contra su pecho sin que él pareciera notarlo. A pesar de la rabia, sus labios eran dulces y se amoldaron a los míos con una nueva calidez.

Le agarré por la cara para apartarle, pero fue en vano otra vez. En esta ocasión sí pareció darse cuenta de mi rechazo, y le exasperó. Sus labios consiguieron abrirse paso entre los míos y pude sentir su aliento abrasador en la boca.

Actué por instinto. Dejé caer los brazos a los costados y me quedé inmóvil, con los ojos abiertos, sin luchar ni sentir, a la espera de que se detuviera.

Funcionó. Se esfumó la cólera y él se echó hacia atrás para mirarme. Presionó dulcemente sus labios contra los míos de nuevo, una, dos, tres veces. Fingí ser una estatua y esperé.

Al final, soltó mi rostro y se alejó.

luna nueva

—¿Quieres besarme, Jacob?

—Me tomas el pelo.

—Bésame, Jacob. Bésame y luego regresa.

Volvió el rostro para mirarme, lleno de dudas.

Le devolví la mirada. No tenía ni idea de cuál era la expresión de mi rostro.

Sabía que se aprovecharía de la situación. Lo esperaba. Me quedé muy quieta, con los puños cerrados a ambos costados, mientras él tomaba mi cabeza entre sus manos y sus labios se encontraban con los míos con un entusiasmo rayano en la violencia.

Pude sentir su ira conforme su boca descubría mi resistencia pasiva. Movió una mano hacia mi nuca, encerrando mi cabello desde las raíces en un puño retorcido. La otra mano me aferró con rudeza el hombro, sacudiéndome y después arrastrándome hacia su cuerpo. Su mano se deslizó por mi brazo, asiendo mi muñeca y poniendo mi brazo alrededor de su cuello. Lo dejé allí, con la mano todavía encerrada en un puño, insegura de cuan lejos estaba a dispuesta a llegar en mi desesperación por mantenerle vivo. Durante todo este tiempo, sus labios, desconcertantemente suaves y cálidos, intentaban forzar una respuesta en los míos.

Tan pronto como se aseguró de que no dejaría caer el brazo, me liberó la muñeca y buscó el camino hacia mi cintura. Su mano ardiente se asentó en la parte más baja de mi espalda y me aplastó contra su cuerpo, obligándome a arquearme contra él.

Sus labios liberaron los míos durante un momento, pero sabía que ni mucho menos había terminado. Siguió la línea de mi mandíbula con la boca y después exploró toda la extensión de mi cuello. Me soltó el pelo y buscó el otro brazo para colocarlo alrededor de su cuello como había hecho con el primero.

Y entonces sus brazos se cerraron en torno a mi cintura y sus la bios encontraron mi oreja.

—Puedes hacerlo mucho mejor, Bella —susurró hoscamente—. Te lo estás tomando con mucha calma.

Me estremecí cuando sentí cómo sus dientes se aferraban al lóbulo de mi oreja.

—Eso está bien —cuchicheó—. Por una vez, suéltate, disfruta lo que sientes.

Sacudí la cabeza de modo mecánico hasta que una de sus manos se deslizó otra vez por mi pelo y me detuvo.

—¿Estás segura de que quieres que regrese o lo que en realidad deseas es que muera?

La ira me inundó como un fuerte calambre después de un golpe duro. Esto ya era demasiado, no estaba jugando limpio.

Mis brazos estaban alrededor de su cuello, así que cogí dos puñados de pelo, ignorando el dolor lacerante de mi mano derecha y luché por soltarme, intentando apartar mi rostro del suyo.

Y Jacob me malinterpretó.

Era demasiado fuerte para darse cuenta de que mis manos querían causarle daño, de que intentaba arrancarle el pelo desde la raíz. En vez de ira, creyó percibir pasión. Pensó que al fin le correspondía.

Con un jadeo salvaje, volvió su boca contra la mía, con los dedos clavados frenéticamente en la piel de mi cintura.

El ramalazo de ira desequilibró mi capacidad de autocontrol; su respuesta extática, inesperada, me sobrepasó por completo. Si sólo hubiera sido cuestión de orgullo habría sido capaz de resistirme, pero la profunda vulnerabilidad de su repentina alegría rompió mi determinación, me desarmó. Mi mente se desconectó de mi cuerpo y le devolví el beso. Contra toda razón, mis labios se movieron con los suyos de un modo extraño, confuso, como jamás se habían movido antes, porque no tenía que ser cuidadosa con Jacob y desde luego, él no lo estaba siendo conmigo. Mis dedos se afianzaron en su pelo, pero ahora para acercarlo a mi.

Lo sentía por todas partes. La luz incisiva del sol había vuelto mis párpados rojos, y el calor iba bien con el calor. Había ardor por doquier. No podía ver ni sentir nada que no fuera Jacob.

La pequeñísima parte de mi cerebro que conservaba la cordura empezó a hacer preguntas.

¿Por qué no detenía aquello? Peor aún, ¿por qué ni siquiera encontraba en mí misma el deseo de detenerlo? ¿Qué significaba el que no quisiera que Jacob parara? ¿Por qué mis manos, que colgaban de sus hombros, se deleitaban en lo amplios y fuertes que eran? ¿Por qué no sentía sus manos lo bastante cerca a pesar de que me aplastaban contra su cuerpo?

Las preguntas resultaban estúpidas, porque yo sabía la verdad: había estado mintiéndome a mí misma.

Jacob tenía razón. Había tenido razón todo el tiempo. Era más que un amigo para mí. Ése era el motivo porque el que me resultaba tan difícil decirle adiós, porque estaba enamorada de él. También. Le amaba mucho más de lo que debía, pero a pesar de todo, no lo suficiente. Estaba enamorada, pero no tanto como para cambiar las cosas, sólo lo suficiente para hacernos aún más daño. Para hacerle mucho más daño del que ya le había hecho con anterioridad.

No me preocupé por nada más que no fuera su dolor. Yo me merecía cualquier pena que esto me causara. Esperaba además que fuera mucha. Esperaba sufrir de verdad.

En este momento, parecía como si nos hubiéramos convertido en una sola persona. Su dolor siempre había sido y siempre sería el mío y también su alegría ahora era mi alegría. Y sentía esa alegría, pero también que su felicidad era, de algún modo, dolor. Casi tangible, quemaba mi piel como si fuera ácido, una lenta tortura.

Por un larguísimo segundo, que parecía no acabarse nunca, un camino totalmente diferente se extendió ante los párpados de mis ojos colmados de lágrimas. Parecía que estuviera mirando a través del filtro de los pensamientos de Jacob, vi con exactitud lo que iba a abandonar, lo que este nuevo descubrimiento no me salvaría de perder. Pude ver a Charlie y Renée mezclados en un extraño collage con Billy y Sam en La Push. Pude ver el paso de los años y su significado, ya que el tiempo me hacía cambiar. Pude ver al enorme lobo cobrizo que amaba, siempre alzándose protector cuando lo necesitaba. En el más infinitesimal fragmento de ese segundo, vi las cabezas inclinadas de dos niños pequeños, de pelo negro, huyendo de mí en el bosque que me era tan familiar. Cuando desaparecieron, se llevaron el resto de la visión con ellos.

Y entonces, con absoluta nitidez, sentí cómo se escindía esa pequeña parte de mí a lo largo de una fisura en mi corazón y se desprendía del todo.

Los labios de Jacob todavía estaban donde antes habían estado los míos. Abrí los ojos y me estaba mirando, maravillado con cada detalle.

—Tengo que irme —susurró.

—No.

Sonrió, satisfecho por mi respuesta.

—No tardaré mucho —me prometió—, pero una cosa primero...

Se inclinó para besarme de nuevo y ya no había motivo para resistirse. ¿Qué sentido tenía?

Esta vez fue diferente. Sus manos se deslizaron con suavidad por mi rostro y sus labios cálidos fueron suaves, inesperadamente indecisos. Duró poco, y fue dulce, muy dulce.

Sus brazos se cerraron a mi alrededor y me abrazó con seguridad mientras me murmuraba al oído.

—Éste debería haber sido nuestro primer beso. Mejor tarde que nunca.

Contra su pecho, donde él no podía verme, mis lágrimas brotaron y se derramaron por mis mejillas.

everything is going to

change  or for now i belive this.

a change? Is it posible for me?

 

my dream

In my dream
you are with me,
Sometimes I think
that is real,
Because seems,
 seems real,
Why you 're not with me?

You are with she
I already knew that,
It's the truth
 It's my luck,


I don't know who is she,
but she's not me,
Why can  I stay happy
if you're not with me?

I confess I love you,
ay you this don't care,
you only said that
 you sorry for my pain,
but this is not true,
also you said that,
everything is okay,
you're only my friend,
Why are you that way?

I belived that ,
I had an opportunitie,
so silly that I was,
It was only a confussion,
nothing was as i belived,
everything was a wrong.



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